“No hay que fiarse de la reacción de Buenos Aires, ya sabemos cómo votó hace poco. En ese sentido, es una ciudad que se parece mucho a Madrid”, comienza su reflexión. “Como a todos, me sorprendieron las imágenes que mostraba la televisión, me sorprendió este fenómeno que se dio. Vi que los primeros que salieron con un micrófono fueron los de CQC. Otra vez, apareció el humor como la forma más seria de meterse con algunas cosas. Todo lo que vi por tele me trajo imágenes del pasado, me recordó esa guerra que nunca ganamos en las Malvinas o al Mundial teñido de sangre. ¿Qué es lo que pienso de todo esto? Que los cacerolazos hay que hacérselos a las dictaduras, nunca a la democracia. Y por suerte o por desgracia yo tengo años suficientes para recordar el silencio con el cual se toleró el período más trágico de nuestra historia.”
Y sigue Calamaro: “Acá hay un tema técnico que es la Sociedad Rural y la Federación Agraria juntas. Desconozco la interna de las negociaciones de la protesta, desconozco qué es lo que empuja a la gente a celebrar nuestras tragedias. Tampoco sé cuál es la verdadera tragedia, si hay tragedia en las retenciones o en la falta de alimentos en las góndolas. Pero estoy seguro de que desconfío de un piquete en Callao y Santa Fe, o en Las Cañitas, o en Recoleta”. Lo dice él, un chico de departamento de Barrio Norte, que tantas veces habló y cantó desde esa sensibilidad. Y lo reafirma: “Yo soy del centro y sé cómo es esa gente…”.

Tambien hablo de los Premios Gardel, de Miguel y de la pirateria…

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